El branding es mucho más que un logo bonito o una paleta de colores coherente. Es la percepción global que las personas tienen de una marca: lo que piensan, sienten y esperan cuando la ven, la escuchan o interactúan con ella.
Según un estudio de Lucidpress, las marcas que mantienen una identidad visual coherente en todos sus canales pueden aumentar sus ingresos hasta un 33%. Por otro lado, Forbes señala que el valor de marca representa una parte clave del valor total de muchas empresas, especialmente en mercados competitivos.
En un contexto donde los usuarios están expuestos a miles de impactos diarios, el branding es lo que permite:
- Diferenciarte de tu competencia
- Generar confianza y credibilidad
- Conectar emocionalmente con tu público
- Ser recordado y elegido
En resumen: sin branding no hay marca, solo negocio.
Tipos de branding: los más importantes
No existe un único tipo de branding. Dependiendo del objetivo, del momento de la empresa y del canal, se pueden trabajar diferentes enfoques.
1. Branding corporativo
Es el más común y el más amplio. Define la identidad global de la empresa: valores, tono de comunicación, identidad visual, propósito y cultura.
Un estudio de McKinsey indica que las empresas con una identidad corporativa sólida y coherente tienen hasta un 20% más de probabilidad de fidelizar clientes.
Se trabaja especialmente cuando:
- Nace una empresa
- Se quiere profesionalizar una marca
- Se busca crecer o escalar
2. Branding personal
Se centra en construir la marca alrededor de una persona: emprendedores, CEOs, creadores de contenido o profesionales independientes.
Según LinkedIn, los perfiles con una marca personal bien definida generan hasta 3 veces más oportunidades que aquellos que no la trabajan estratégicamente.
Es clave en sectores como:
- Consultoría
- Formación
- Marketing
- Creatividad
3. Employer branding
Es el branding enfocado a atraer y retener talento. No va dirigido a clientes, sino a futuros empleados.
Datos de Glassdoor muestran que el 75% de los candidatos investiga la reputación de una empresa antes de enviar su currículum.
Un buen employer branding:
- Reduce la rotación
- Atrae talento cualificado
- Mejora el clima interno
4. Branding de producto
Aquí la marca se construye alrededor de un producto concreto, incluso por encima de la empresa matriz.
Ejemplos claros son Coca-Cola, iPhone o PlayStation.
Según Nielsen, el 59% de los consumidores prefiere comprar nuevos productos de marcas que ya reconoce.
5. Branding digital
Engloba cómo la marca se expresa en entornos online: web, redes sociales, publicidad digital, email marketing o incluso IA.
Un informe de HubSpot indica que el 88% de los usuarios no vuelve a una web tras una mala experiencia. Esto convierte al branding digital en un factor decisivo para la conversión.
¿Cuándo es recomendable hacer un rebranding?
El rebranding consiste en actualizar, redefinir o transformar una marca existente. No siempre implica empezar de cero, pero sí repensar qué representa la marca hoy.
Hacer un rebranding sin una razón estratégica puede ser un error. Sin embargo, hay situaciones claras en las que es altamente recomendable.
1. La marca se ha quedado obsoleta
Si tu identidad visual, tono o mensaje no encaja con el mercado actual, es una señal clara.
Según Crowdspring, el 74% de las empresas realiza algún tipo de rebranding para adaptarse a los cambios del mercado.
2. Cambio de público objetivo
Si tu negocio ha evolucionado y ahora te diriges a otro tipo de cliente, tu branding debe reflejarlo.
Una marca pensada para precio bajo no puede comunicar lo mismo que una marca premium.
3. Expansión o crecimiento del negocio
Cuando una empresa pasa de ser pequeña a escalar, abrir nuevos mercados o lanzar nuevos servicios, el branding inicial suele quedarse corto.
Aquí el rebranding ayuda a:
- Profesionalizar la imagen
- Unificar mensajes
- Preparar la marca para crecer
4. Fusión, cambio interno o nueva visión
Cambios en la dirección, fusiones o una nueva visión estratégica suelen requerir un rebranding.
Según Harvard Business Review, los rebrandings alineados con un cambio real de estrategia tienen una probabilidad de éxito mucho mayor que los puramente estéticos.
5. Mala reputación o confusión de marca
Si la marca genera desconfianza, no se entiende o se confunde con la competencia, el rebranding puede ser una oportunidad para resetear percepciones.
Eso sí: el cambio debe ir acompañado de acciones reales, no solo de imagen.
Uno de los errores más comunes es pensar que el branding es solo diseño gráfico.
Un buen proceso de branding o rebranding debe partir de:
- Análisis de mercado
- Estudio de competencia
- Definición clara del posicionamiento
- Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace
Según Interbrand, las marcas con una estrategia clara y consistente superan a su competencia en valor hasta en un 96%.
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